Conciencia y amor
Por la consideración interna todas las personas, aunque no lo demuestren, tienen un gran miedo a los vínculos íntimos con otras personas porque temen que en cualquier momento éstas hieran sus sentimientos. Esto hace que se sientan vulnerables y se encierren en sí mismas. Su vulnerabilidad es tan grande que la más mínima manifestación de desafecto hacia sus personas les puede producir un estallido de violencia o un estado de profunda depresión. No hay una sola persona en este mundo que no sepa, en lo más profundo de sí misma, lo fácil que puede ser que se le haga daño. Todo esto se fundamenta simplemente en tratar de huir del sufrimiento que la falta de consideración produce en ellas, pero al huir del sufrimiento que las relaciones con los semejantes suele ocasionar y encerrarse en sí mismas, sufren un sufrimiento aún peor: el sentimiento de soledad que crea el aislamiento emocional con los semejantes. Este estado de cosas no puede calificarse de otro modo que no sea el de una tragedia. Como sabemos, en las tragedias las personas mueren. Pero hay diferentes clases de tragedias. En algunas tragedias las personas mueren externamente. En otras mueren internamente. Cual de las dos tragedias es peor, eso deberá decidirlo cada uno. Para que en este mundo en el cual vivimos haya amor, primero tiene que haber conciencia. No puede haber amor sin conciencia. De manera que buscar amor en un mundo sin conciencia equivale a pretender tapar el Sol con un dedo. Pese a esto, el amor en este mundo existe en un núcleo reducido de hombres que poseen la conciencia. Es el Círculo Esotérico de la Tierra del cual, cada tanto, algunos hombres conscientes salen a ponerse en contacto con los hombres de la vida corriente para decirles que no tienen conciencia y que por eso no pueden encontrar el amor. El amor consciente, en todas las posibles formas del amor, desde el espiritual hasta el físico, es exclusiva prerrogativa de los hombres que en un nivel u otro pertenecen a este Círculo Esotérico el cual constituye la inteligencia de la humanidad o, aún mejor expresado, la esencia inmortal de la humanidad Sin embargo, debemos entender que querer ser amados, valorados y apreciados, no tiene en sí mismo nada de malo. Anhelar y esperar recibir amor, es una necesidad esencial de todo cuanto en el universo existe porque desde los átomos hasta los soles, todo en el universo vibra, vive y muere por amor. Sólo que por ahora y aquí en la Tierra, eso es imposible de hallar, excepto entre aquellos que han alcanzado o buscan alcanzar la conciencia de sí.
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